¿Quieres un trabajo? Te damos cinco razones de por qué no lo necesitas

junio 14, 2017 163 0 0

Sobran los estudios científicos que comprueban que la conducta del ser humano muchas veces funciona a partir de un patrón social. Que nos comportamos como animales que olvidan su individualidad solo para seguir las directrices de toda una manada.

Y es que desde que nacemos, la sociedad nos impone determinadas acciones, entre ellas estudiar y trabajar. ¿Pero qué pasa si queremos saltarnos todo esto y forjar nuestro propio camino? ¿Qué tal si te decimos que no tienes motivos para trabajar?

Antes de continuar con la afirmación, es importante dejar claro que un empleo no es lo cuestionable sino el sistema en el que estamos inmersos y cómo este nos ha impuesto ciertas barreras personales y profesionales.

Los trabajos no siempre se transforman en lo que ideamos. Es por ello que muchos se decepcionan, porque parten de esa idea, la cual visualizan como el trampolín para hacer realidad un sinnúmero de sueños que han tenido desde que tienen uso de razón.

Te queremos ofrecer cinco razones por las que no necesitas un trabajo. ¿No nos crees? Continúa leyendo este post y lo sabrás.

Te conviertes en un ser conformista: Un empleo a tiempo completo significa sacrificar mucho de tu tiempo a cambio de un pago que quizá no se ajuste a ese sacrificio. Las horas que inviertes trabajando para otras son sumamente valiosas. Piensa en que hay alternativas, como en Internet, que te ayudarán a expandir tus horizontes.

Te llena de falsas expectativas: Muchos ven en el trabajo una forma de ganar experiencia pero la vida misma es una experiencia y no necesariamente debes firmar un contrato laboral para obtenerla. De hecho, hay plazas de empleo en las que te encasillas y durante años no habrás obtenido nuevos conocimientos.

Se convierte en un riesgo: La mayoría cree que tener un empleo se transforma automáticamente en una situación de seguridad para ti y tu futuro. ¿Y qué ocurre cuando te despiden de ese trabajo soñado? Habrás puesto todas tus esperanzas en algo que no puedes controlar y que no durará para siempre. Es por ello que debes ser tú mismo quien controle tu destino y quien está al frente de tu vida, tus ganancias y tus deseos.

Te obliga a “mendigar”: Imagina que te esfuerzas muchísimo por lo que haces porque te gusta pero llega un punto en el que sientes que mereces un poco más ¿verdad? Allí llega el vergonzoso momento de pedir por un aumento salarial. Ese punto tan incómodo en el que no vale de nada tu esfuerzo y debes prácticamente humillarte por considerar que vales más de lo que recibes. ¿Estás dispuesto a semejante humillación?

Te olvidarán tus amigos: Las horas incesantes de trabajo te desgastarán físicamente, y ese cansancio eventualmente te harán desistir de tu vida social. Tus amigos poco te querrán invitar a salir porque de plano sabrán que tu respuesta siempre será la misma “No puedo, tengo que trabajar.

En definitiva, lo importante es hacer las cosas que nos gustan y estar claros que con ellas podamos aportar valor. Se trata de desempeñarnos en las áreas que nos apasionan y que esto nos haga crecer como individuos, no que solamente nos mantenga la cuenta bancaria con unos cuantos centavos en ella.

Categorías: Recursos Humanos
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